Recomendaciones generales ante una ola de calor

Durante el verano se produce un aumento de las temperaturas que puede afectar a nuestra salud. Por ello conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones y unas medidas de prevención en los días de más calor para evitar los posibles efectos negativos para la salud de una ola de calor.

A continuación te las enumeramos:

  1. Bebe agua y líquidos con frecuencia, aunque no sientas sed y con independencia de la actividad física que realices.
  2. No abuses de las bebidas con cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden hacer perder más líquido corporal.
  3. Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, presta especial atención a bebés y niños pequeños, mayores y personas con enfermedades que puedan agravarse con el calor y la deshidratación, como las patologías cardíacas.
  4. Algunos medicamentos son responsables del agravamiento de los síntomas ligados a las temperaturas extremas, conforme a sus mecanismos de acción o por los efectos indeseables que conllevan. Consulta esta cuestión con tu farmacéutico.
  5. Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refréscate cada vez que lo necesites. Las personas más vulnerables (ver más abajo) es mejor que permanezcan en casa los días de mucho calor.
  6. Procura reducir la actividad física y evitar realizar deportes al aire libre en las horas más calurosas (de 11.00 a 16.00h).
  7. Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
  8. Nunca dejes ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a niños, ancianos o enfermos crónicos).
  9. Consulta a tu médico ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
  10. Mantén tus medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos.
  11. Haz comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.)

Personas especialmente vulnerables

Las personas más vulnerables a los efectos de las altas temperaturas son:

  • Personas mayores, especialmente en el grupo de edad mayor de 65 años.
  • Lactantes y menores de 4 años.
  • Personas que padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias y mentales (Demencias, Parkinson, Alzheimer,…).
  • Personas que padecen enfermedades crónicas (diabetes mellitus, obesidad mórbida,….).
  • Personas que toman determinados tratamientos médicos (diuréticos, neurolépticos anticolinérgicos y tranquilizantes).
  • Personas que padecen trastornos de la memoria, dificultades de comprensión o de orientación o poca autonomía en la vida cotidiana.
  • Personas que presentan dificultades en la adaptación al calor.
  • Personas que viven solas, en la calle o en condiciones sociales y económicas desfavorecidas.
  • Personas que por razones laborales (trabajo manual en el exterior o que exige un elevado contacto con ambientes calurosos), deportivas (deportes al aire libre o de gran intensidad física) o de ocio, pasan mucho tiempo expuestos al calor.

Medicamentos susceptibles de agravar la situación

Entre los medicamentos de más amplio uso que pueden agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación cabe destacar:

  • Los diuréticos (en especial los diuréticos del asa, furosemida), alteran el equilibrio hidroelectrolítico.
  • Los AINEs alteran la función renal.
  • Los antihipertensivos IECA, los ARA-II alteran la función renal.
  • Las sales de litio, los antirrítimicos, la digoxina, los antiepilépticos, ciertos antidiabéticos orales (biguanidas y sulfonamidas/sulfonilureas), los hipocolesterolemiantes (estatinas y fibratos) pueden ver alterado su metabolismo y excreción por la deshidratación.
  • Antidepresivos tricíclicos, algunos antiparkinsonianos, las hormonas tiroideas, etc pueden impedir la pérdida calórica del organismo.
  • Los neurolépticos y los agonistas serotoninérgicos y asimilados pueden producir hipertermia.
Fuente: Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife