La valeriana (Valeriana officinalis), también conocida como hierba de los gatos debido a que a estos animales les gusta restregarse en ellas, es una hierba vivaz, que muere en otoño y se renueva con otros vástagos en primavera, que es cuando florece. Es muy común en los bosques húmedos y al borde de corrientes de agua, desde las llanuras hasta las zonas de montaña. Es nativa de Europa y algunas parte de Asia, y ha sido introducida en otros continentes.

De la valeriana se utilizan con fines medicinales la pequeña cepa que se forma en la base de la planta, junto con sus estolones y raíces, que se recolectan en verano o en otoño. Se planta de semillas en otoño o al comienzo de la primavera y se transplanta cuando ya está lo bastante hecha. Una vez recolectadas se lavan bien, se dejan a escurrir y se destinan a la preparación de los productos farmacéuticos que las requieren en estado fresco o en forma de tisana o infusión, para lo cual es mejor utilizarla recién arrancada.

Al ser pulverizada tiene un color pardo claro y un olor típico, muy penetrante y desagradable, que recuerda al queso curado.

Propiedades e indicaciones de la valeriana

La valeriana ejerce un efecto relajante sobre el sistema nervioso central (actividad sedante). Esto la hace útil en estados de nerviosismo o de estrés. Además, tiene actividad hipnótica (produce somnolencia) por lo que también se aplica en el insomnio como ayuda en la conciliación y mantenimiento del sueño.

Su mecanismo de acción no está totalmente establecido. La evidencia apunta a que su actividad se desarrolla a nivel del sistema GABAérgico a distintos niveles (mayor producción y liberación de GABA, menor recaptación presináptica y actividad agonista de receptores benzodiacepínicos).

Su uso como hierba medicinal se remonta a la Antigua Grecia y el Imperio Romano. Hipócrates describió sus propiedades y posteriormente Galeno la prescribió como remedio para el insomnio.

Forma de empleo y recomendaciones

Se administra mayoritariamente en forma de cápsulas y comprimidos con los que se consigue enmascarar su sabor y su olor, aunque también puede tomarse en forma de tisanas.

Si bien es una planta bastante segura, debe ser evitada en embarazo, lactancia y en menores de 12 años.

Se recomienda no abusar de su utilización. En caso de que el insomnio o el nerviosismo se prolongue más de 1-2 semanas, conviene acudir al médico para descartar la existencia de otras patologías responsables de la situación que deban ser abordadas de diferente forma.

Finalmente, hay que tener en cuenta que la valeriana presenta en ocasiones un efecto inicial paradójico de excitación nerviosa. Por ello, si se utiliza para combatir el insomnio, se aconseja tomarla al menos con 2 horas de antelación al momento de acostarse.

Foto superior: Fluffymuppet via Compfight cc

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